Este es un sitio oficial de la ODERSA.Así es como puede saberlo

El dominio oficial

La dirección de este sitio termina en odersa.org. Cada servicio de la asociación está en un subdominio de odersa.org y en ningún otro lugar. Si la dirección que aparece en la barra de su navegador no termina en odersa.org, este sitio no es nuestro.

Gratuito, y sin cuenta

Todo está abierto desde el primer momento. Sin registro, sin cuenta, sin contraseña, sin suscripción, sin publicidad. Nada se reserva a quien paga, porque aquí no se paga nada.

Ningún dato recopilado

Este sitio no le sigue la pista: ni rastreadores, ni cookies de seguimiento, ninguna herramienta de medición incorporada en estas páginas, y nada medido en su dispositivo. Nuestro alojamiento cuenta los accesos de forma agregada, como hace cualquier servidor que responde: un total, nunca un perfil. No hace falta que nos crea: abra las herramientas de desarrollo de su navegador, pestaña Red, y recargue la página. Verá la lista completa de lo que el sitio pide. Todo viene de odersa.org, nada sale a otra parte.

Contenidos libres

Los contenidos se publican bajo licencia CC BY 4.0. Puede copiarlos, traducirlos, imprimirlos y redistribuirlos, tanto para sus clases como para su gente, con una única condición: citar a la ODERSA.

La falsa promesa de rentabilidad

Mucho, rápido y sin riesgo: las tres cosas juntas no existen. Cuando una promesa sostiene esas tres palabras a la vez, el dinero que se paga a los antiguos viene de los nuevos, y eso se detiene siempre, en el momento en que faltan los nuevos.

El cebo

Una cifra que hace soñar, mostrada como ya conseguida por otros.

Las señales

Ninguna es una prueba por sí sola. Una sola basta para detenerse.

El reflejo, en este orden

  1. Traduzca la promesa a cifras antes de nada: nuestra calculadora lo hace en diez segundos, y una rentabilidad mensual alta se convierte en una cifra anual absurda.
  2. Pida retirar una cantidad pequeña de inmediato, antes de poner más.
  3. No añada nunca dinero para desbloquear dinero.
  4. Compruebe si quien se lo ofrece está autorizado a proponer una inversión en su país: la página Su país indica qué autoridad lleva esas listas.

Si ya ha ocurrido

Nadie cae por tonto: estas trampas están construidas para funcionar. Lo que importa ahora es el orden de los gestos.

  1. Detenga todo pago, aunque le anuncien que la ganancia está a punto de llegar.
  2. Reúna sus pruebas: importes, fechas, conversaciones, identificadores de cuenta.
  3. Denuncie ante la autoridad de mercados de su país, y ante su banco por las transferencias ya hechas.

A quién va dirigida

Esta ficha describe esta trampa para reconocerla. No da, deliberadamente, ni guion, ni modelo de mensaje, ni herramienta: lo justo para defenderse, nunca para repetirla.

Fuentes

Ver todas las trampas

La prueba más rápida cabe en diez segundos: introduzca la rentabilidad anunciada en Poner a prueba una promesa de rentabilidad. Una cifra por mes se convierte en una cifra por año, y el resultado no necesita comentario.